Saludos.
A partir del año 2006 ciudad Ecatepec es gobernada por una opción de izquierda social y democrática, su llegada al gobierno como la mayoría de las cosas en este país no fue una concesión gratuita del poder político, sino el resultado de una larga lucha de muchos y muchas. Cuando hablo de Ciudad Ecatepec, hablo de la ciudad que vio surgir de sus fábricas a algunos de los movimientos obreros más importantes de los años 60 y 70, la que luchó junto con cientos de colonos que se auto organizaron para fundar sus comunidades y dotarlas de servicios básicos, hablo de la ciudad que lamentablemente presenció esa noche de 1981 el vergonzoso asesinato del líder magisterial Misael Nuñez Acosta, para luego levantarse y forjar un ejemplo de disidencia democrática en defensa de la educación pública y las causas de la libertad y la equidad. Ciudad Ecatepec, es sinónimo de historia, de legado, de otros y otras que abrieron brecha y colocaron la primera piedra para pensarnos distintos.
El actual gobierno municipal se alimentó y se reconoció como heredero de esas luchas y aspiraciones, supo que necesitaba pronto colocar el barco en una ruta nueva, convocó a soñar un destino distinto y renovado, a sacudirse las ataduras del pasado y concentrar todas las energías colectivas en el porvenir. Había llegado el tiempo de hacer viable un anhelo de cambio por muchos años postergado.
Un ejército de voluntades construyo este nuevo gobierno, llegados de todas partes, extraídos de todos los rincones, todos motivados por la certeza de que nuestra ciudad, ciudad Ecatepec, era mucho más que aquellas ruinas que nos habían dejado los gobiernos anteriores. Es así que decidimos como gobierno y bajo la creencia de que, quién cambiar el lenguaje convoca a un cambio de visión y pensamiento, que cada vez que nos referiríamos a Ecatepec le coloríamos la categoría de Ciudad.
Con este pequeño detalle pero de gran relevancia, la sociedad tenía que superar la idea de que Ecatepec era una “ciudad dormitorio”, tenía que renunciar a la idea de que sus habitantes eran ciudadanos de segunda que se conformaban con administrar su pobreza y contemplar el enorme deterioro urbano, ecológico y social, era el momento de abandonar la condición de ser la periferia de la gran ciudad y convertirnos en una nueva centralidad pública , dejar de ser una ciudad de paso, para ser una ciudad de servicios y de convivencia , dejar de ser la salida de la ciudad de México para ser la gran entrada a dicha ciudad, dejar atrás nuestra condición de súbditos y pasar a ser ciudadanos participativos y propositivos, ciudad Ecatepec entonces represento un reto mayor, una utopía social, un propósito superior.
Es justo aquí donde el papel de la política cultural comenzó a tomar relevancia, construir una nueva ciudad, reconocer sus nuevos y diversos actores, resignificar su historia y pasado, retejer los lazos comunitarios y reconstruir las esperanzas colectivas es materia de sensibilidad humana y se requiere del talento y creatividad de muchos y muchas.
La cultura debía convertirse no solo en una forma de atender a las comunidades de artistas y a las personas interesadas en ellas, debía convertirse en una política transversal que pasara por la imagen urbana y el tejido social, que fuera desde la obra pública hasta el desarrollo económico, que sirviera para la seguridad pública y para la organización comunitaria, la cultura como elemento de desarrollo y transformación de hábitos y referentes. No hay ciudad sin espacios públicos renovados, sin educación media superior municipal gratuita, sin un gran bosque, no hay ciudad sin universidad pública , sin espacios recreativos y de convivencia, sin una comunidad cultural y social, activa y critica. No hay ciudad sin un teatro.
Por ello hemos intentado que esta ciudad, que representa el único lugar para vivir de millones de personas, tenga un nuevo rostro, y en esa tarea un eje fundamental y estratégico ha sido la calle. La calle se ha convertido en el espacio público por excelencia donde la actividad artística tiene el mejor lugar para desarrollarse, los parques, los jardines, las avenidas, la plaza central, son ahora espacios donde el teatro, la literatura y la música toman por asalto y sorpresa a los transeúntes cada tarde, socializar la calle, hacerla amigable, segura y de todos, es ahora para nosotros una responsabilidad cotidiana y es parte fundamental de nuestro proyecto como gobierno.
Bajo ésta reflexión y contexto nace la dirección de cultura del gobierno municipal, dotada de condiciones presupuestales y jurídicas para construir una política cultural pública comprometida con estas causas de renovación.
Durante estos ya casi tres años la política cultual se ha preocupado en desarrollar tres ejes fundamentales: ocupar el espacio público, desarrollar oferta gratuita de calidad en cada barrio y construir infraestructura duradera y de punta. El proyecto que hoy presentamos es sólo la punta del iceberg de toda una política basada en el desarrollo cultural comunitario, cercano a los barrios y a las personas, construido desde la perspectiva del derecho social y con las armas de la diversidad y creatividad que representa la historia pasada y presente de ciudad Ecatepec.
Pero ¿por qué hacer una escuela de artes y oficios? ¿Por qué hacer un Faro? ¿Para qué construir un gran teatro?
A lo largo de muchos años la educación artística ha perdido influencia en la formación básica en jóvenes y niños en todo el país, la materias asociadas a las artes plásticas, la literatura o la música se acreditan sin el menor rigor y son desestimadas por la mayoría de los educadores , esto ha provocado que nuestros niños crezcan sin capacidad de asombro, sin desarrollo de la sensibilidad y con pocas posibilidades de interpretar los distintos fenómenos estéticos que se presentan a su alrededor, contribuyendo con esto a la indiferencia hacia la vida cultural y social de nuestra urbe.
En una ciudad donde caminan miles de jóvenes todos los días intentando encontrarse con otros jóvenes distintos pero paradójicamente iguales, ese encuentro se convierte en el único intento colectivo de sobrevivir al naufragio que ha representado el fin del siglo pasado y el principio de este nuevo siglo. Un lugar nuevo, seguro y con carácter cultural representa para ellos el primer paso en la búsqueda de mejores horizontes, el primer pretexto para pensar de nuevo en el futuro y promover el ocio creativo, representa la oportunidad de entender al otro para entenderse a sí mismo.
Por ello, se hacía necesario la creación de un espacio destinado al arte y la cultura en ciudad Ecatepec, un lugar en el corazón de un barrio, cercano a miles de gentes, un espacio que transgrediera la vida cotidiana, un lugar donde la experimentación artística y los servicios culturales tuviesen cabida, cada vez era más evidente la necesidad de la creación de un centro cultural como hoy lo es el FARO DEL VIENTO.
Este sitio que hoy visitan, era hace 24 meses un terreno baldío, cicatriz de la ciudad abandonada por la incapacidad política, por la corrupción y el desánimo. La gente vivía a su alrededor dándole la espalda, se acumulaba la basura, el hedor y en épocas de lluvia aparecía una laguna emergente a lo largo y ancho de este predio, era lugar de nadie, espacio abandonado por todos, pedazo de ciudad sin historia ni futuro.
Sin embargo, el gobierno municipal sabía que dicho predio tenía a su vez un importante potencial: ubicado en el centro de esta comunidad, gran tamaño (casi dos hectáreas), cercano a vías de trasporte y comunicación principales, rodeado de cientos de viviendas y diversas escuelas, era un predio que sin duda estaba llamando a realizar una intervención grande, duradera, vanguardista, una inversión que trascienda y se convierta en lugar de todos y todas, un foro escénico, una escuela de artes y oficios, un teatro que nos permita soñar.
Decidimos llamarle Faro del viento, y lo que empezó hace dos años fue un proceso lento y silencioso pero constante. Una mañana decidimos comenzar a llenar de color las paredes y el graffiti se hizo presente, una tarde más, niños, mujeres, jóvenes y ancianos, disfrutaron del cine itinerante y no faltó quién una vez echada la explanada se colocara los tenis y trotará por el reciente asfalto, la idea del espacio abandonado poco a poco quedaba atrás y cada mirada nueva, cada comentario de asombro, cada risa colectiva, han servido para ir dignificando este lugar y dotándolo de memoria y personalidad.
Bajo la firme convicción de que el acceso a la cultura es un derecho, la obra pública que hoy presentamos es en realidad el medio para realizar el verdadero trabajo que nos tiene aquí, nuestro trabajo verdadero consiste en convencer a la población circundante y a los visitantes de todo el municipio y el valle de México, que existen otras formas de vivir, que independientemente de nuestra condición social, política, religiosa o étnica, tenemos derecho a la belleza, al estremecimiento, la sorpresa, la reflexión y al futuro.
Hace un año cuando apenas habíamos terminado la plaza, decidimos que fuera una de las sedes principales de Festival Internacional de Cine Contemporáneo, fue como el FICCO llego a Ecatepec, cientos de jóvenes se arremolinaron frente a una pantalla gigante para ver las peripecias de otros jóvenes skates en tabla y bicicleta brindaban en la película Nothing but the truth.
En el mes de octubre de 2008 y a unos meses de terminar la obra invitamos al Odín theather, maestros del teatro antropológico en el mundo, para el ritual de Siembra del teatro. Ellos protagonizaron aquí junto con decenas de artistas locales una escena de fuerza y esperanza, un rito que cargó de energías, significados y posibilidades este espacio naciente, que escribió una hoja más de su historia.
Hoy es nuestro turno, mío, suyo, de todos nosotros para ser participes de un episodio más, para ello invitamos a Ofelia Medina, símbolo de profesionalismo, convicción y lucha social para ser nuestra chamana, para que hoy todos aquí reunidos podamos declarar que este lugar nunca más será un lugar de nadie, sino ahora será un lugar de todos.
Para concluir quiero decirles que el Faro del Viento es un proyecto de la izquierda mexicana, impulsado por un gobierno municipal democrático , plural y progresista en Ecatepec que es encabezado por nuestro alcalde José Luis Gutiérrez Cureño , además es resultado de un diagnostico de ciudad y es parte de un proyecto de futuro para Ecatepec, y para el país, su carácter gratuito y su posición libertaria hacen de este sitio un espacio para la reflexión colectiva, la pluralidad, la crítica necesaria, un lugar para la revisión y para el desarrollo, un lugar para sabernos distintos y sabernos siempre con posibilidad de asombro y cambio.
Quiero atreverme a enviar desde Ciudad Ecatepec una modesta respuesta a la carta escrita de manera anónima por jóvenes griegos hace un par de meses a razón del asesinato del joven griego Alexis Grigopoulos en manos de la policía y que desato una de las represiones mas voraces contra los jóvenes en ese país, represión que ejemplifica la guerra que el capitalismo salvaje sostiene contra todo aquello que considera subversivo y crítico, contra toda cultura que desconoce y en consecuencia le genera temor y desconfianza. La carta que me permito compartir hoy con ustedes a pesar de haber sido escrita en Grecia representa el sentir de miles de jóvenes sin oportunidad alguna, esta carta podría ser suscrita por cualquiera de nuestros jóvenes, de aquí y de allá, de todo el mundo.
La carta dice literalmente:
No nos hacen falta más lacrimógenos para llorar. Lo podemos conseguir solos”, “No nos critiquéis antes de entendernos/. No nos apuntéis con el dedo antes de vernos/ No nos censuréis antes de hablarnos/ No nos matéis antes de dejarnos vivir/ Somos vuestros hijos y nietos, vuestros vecinos o amigos…/ Somos la sociedad que habéis creado… Somos el resultado de las generaciones de indiferencia, de no creer en nada, del pasotismo (valemadrismo), de la apatía…/ Ahora… Quemamos para que no nos quememos/ Rompemos para que no nos rompan./ Nos Rebelamos porque ya estamos hart@s de este mundo!/ Estamos con vosotr@s!/ ¡Estas noches son de Alexis! (el joven asesinado)/ Hay que cambiar el mundo, y si no lo conseguimos al menos lo habremos intentado.
“Queremos un mundo mejor. ¡Ayúdenos! No somos terroristas, “encapuchados” ni “desconocidos conocidos.” “¡Somos vuestros hijos! Esos conocidos desconocidos”…
“Queremos soñar –¡no nos maten los sueños! Tenemos pasión –¡no nos paren! ¡Acuérdense! Hace tiempo que ustedes eran jóvenes también. Ahora están persiguiendo el dinero, sólo les interesa la “fachada” de las cosas. Se hicieron gordos y calvos.
“¡Olvidaron!... Esperábamos que nos apoyaran, que tuvieran un poco de interés, que nosotr@s... para que por una vez nos enorgulleciésemos de ustedes. ¡En vano! Ustedes viven vidas falsas. Tienen la cabeza inclinada, los pantalones abajo y están esperando el día que se van a morir. ¡No tienen imaginación, no se enamoran, no crean nada! Sólo venden y compran:
“Todo Material –Amor por ninguna parte–. Verdad por ninguna parte ¿Dónde están los padres? ¿Dónde están los artistas? ¿Por qué no salen a las calles para protegernos? ¡Nos están matando. Ayúdenos!”
Desde Ecatepec queremos decir: aquí estamos, no somos distintos a ustedes, no estamos ni atrás ni adelante, estamos a su lado, hombro con hombro, lucha con lucha, sueño con sueño. Desde aquí decimos que estamos convencidos que otro mundo es posible y estrictamente necesario, que este Faro del Viento se suma a todos esos esfuerzos que luchan por una vida digna para todos y todas, se une a las voluntades que han tomado su destino en sus manos y que hoy nos convocan a mirar y a caminar junto al otro. ¡Qué la música resuene, que el performance provoque, que la danza embelese, que el dibujo nos invente… y por supuesto, que el telón se levante!
Larga vida al Faro del Viento.
Benjamín González Pérez
Director de cultura e identidad municipal
Ecatepec de Morelos
Mayo 2009
martes, 19 de mayo de 2009
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