miércoles, 22 de octubre de 2008

La Biblioteca “Alejandro Aura” del FARO de Oriente. Por Benjamín González

La Biblioteca “Alejandro Aura” del FARO de Oriente. Por Benjamín González



En noviembre del 2006 la comunidad del Faro de Oriente nombró a su biblioteca con el nombre del poeta Alejandro Aura. La escultura de metal -que sirve de placa para identificar el nombre de la biblioteca en su puerta principal-, forjada en los talleres de la escuela de artes y oficios, fue diseñada y trabajada con ahínco por decenas de alumnos del taller de metales que se formaban, en aquella época, en nuestra escuela. Fue el propio Aura quien develo esta placa y realizó la lectura en voz alta de su último libro titulado “Se esta tan bien aquí”.

A principios de 1999 el poeta decidió apoyar la iniciativa de formar el Faro de Oriente, pero su participación en la fundación de la biblioteca del Faro fue aun más particular: hizo trasladar los 115 volúmenes de la Enciclopedia Universal Ilustrada Espasa –Calpe, que se encontraba en su oficina de Rivera de San Cosme, al edificio en Iztapalapa donde se fundaba el Faro ( en aquellos años Alejandro Aura era el director del Instituto de Cultura de la Ciudad de México), argumentando que en aquella oficina “solo servia de fondo para las fotos de los políticos” y consideró que el mejor destino para dichos libros era “estar al servicio de una naciente comunidad de creadores.”

Posteriormente, el 11 de noviembre de 1999, se celebró en el Zócalo capitalino el Segundo Encuentro de la Lectura y fue él quien alentó a los participantes a “donar un libro para la biblioteca del Faro”. Aquel día por la noche recibimos los primeros cientos de libros donados para nuestra biblioteca.

Pero quizás la acción de mayor envergadura que tomo Alejandro en aquellos años fue la de mandar a cientos de escritores y promotores de la lectura una hermosa carta solicitándoles apoyo para fundar “el libro club más grande de la Ciudad de México”.

Fue así como dichas cartas llegaron a manos de Jesusa Rodríguez, Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska Carlos Fuentes, Paco Ignacio Taibo II y Carlos Montemayor, entre muchos otros. En aquella época el ánimo general del gobierno y de la sociedad civil era de refundación y cambio. Qué símbolo más poderoso de una nueva realidad en la ciudad que la fundación de la biblioteca en una de las zonas más violentas de la urbe.

Recuerdo que recibimos cientos de libros de los destinos más variados y disímbolos. Hay un caso especial que es digno de contar: con el paso del tiempo, las cajas de donación fueron disminuyendo pero de la casa del maestro Carlos Monsiváis, en el barrio de San Simón de la colonia Portales, siempre enviaban una caja de libros, por lo menos cada tres meses por los siguientes siete años.

Una manera de recordar al poeta y promotor cultural es difundiendo su obra pública, es así que contar la historia de la biblioteca Alejandro Aura del Faro de Oriente es una manera de homenaje, honor a quien honor merece dice el adagio popular.

He leído en estos días lo mucho que se ha hablado de las facetas de Alejandro Aura como poeta, promotor cultural, locutor, actor y empresario; creo que como servidor publico también tuvo una destacada actuación. Él formó a muchos promotores culturales en aquellos años y compartió con todos la idea de que nuestra ciudad debía repensarse a partir de su desarrollo cultural, también compartió el sueño colectivo al que fuimos convocados por el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas de crear “Una Ciudad para Todos”; y como pocos colocó su talento y alegría al servicio de las comunidades culturales de esta gran urbe. ¡Salud maestro!

Pd. Actualmente la biblioteca Alejandro Aura del Faro de Oriente tiene más de 20 mil volúmenes.


Pd.2 Acá en Ecatepec recordaremos al maestro Alejandro Aura el próximo viernes 22 de agosto a las 5 p.m. en una tertulia literaria para conmemorar 11 meses de su visita a esta ciudad.


Benjamín González Pérez
Director de Cultura e Identidad Municipal
De Ecatepec de Morelos.

Exdirector Fundador del Faro de Oriente.

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